Zona Fantasma

Arturo Duclós, Nury González, Carlos Montes de Oca, Pablo Rivera, Manuel Torres, Natalia Babarovic, Pablo Langlois, Patricio Rueda, Mario Soro, Rodrigo Vega, Alicia Villarreal
Julio 1996

Zona Fantasma reunió en dos exposiciones consecutivas a once destacados artistas visuales surgidos a finales de los 80. Aquellos que, unidos por un componente generacional cuentan con una propuesta plástica y un cuerpo de trabajo desarrollado durante los años 90. En la primera etapa de la exposición se exhibieron obras de Arturo Duclós, Nury González, Carlos Montes de Oca, Pablo Rivera y Manuel Torres. Para la segunda parte se exhibieron las obras de Natalia Babarovic, Pablo Langlois, Patricio Rueda, Mario Soro, Rodrigo Vega y Alicia Villarreal. Los once expositores se consideraban como parte de lo que se denominó la “nueva generación de artistas plásticos”, que abarcaba desde mediados de los ochenta, hasta ese entonces. Los artistas, más que coincidir en una estética, se unen en una postura que los delata como observadores atentos de las transformaciones introducidas en las artes visuales locales de fines de los 70 y comienzo de los ochenta. La pintura de los autores reunidos establecía una ruptura respecto al sentimentalismo del neoexpresionismo que afloró por esos años. También tomó distancia de la fría analítica que caracterizó a la generación inmediatamente precedente, incorporando elementos existenciales y románticos. Carlos Montes de Oca insistió en la importancia de ese proyecto, “que viene buscando un espacio de exposición desde 1993” y que sólo recién ahora ha sido posible de materializar. Además, por el hecho de que hayan sido los propios artistas los curadores de sus obras, “la tarea fue compartida y hubo mutuo acuerdo de la distribución del espacio”. -No teníamos un curador que nos correspondiera generacionalmente-, sostiene, haciendo énfasis en la falencia que presentan las curatorias nacionales en el sentido de “alertar un poco y romper el monopolio curatorial”. LOS ARTISTAS Más que una muestra, la segunda etapa rozó los límites de la instalación. La reflexión sobre la pintura se abordó desde el espacio, donde muros, cielo y subsuelo de la galería, estaban cubiertas por las obras de los seis artistas: “Este grupo se instala en la escena de las artes visuales chilenas contemporáneas, teje el hilo invisible de un habla generacional habitada por los lenguajes mutantes y enriquecedores de un arte que se cuestiona, se interpela y se relaciona desde sus propios códigos y referentes internos o externos”, dijo la entonces directora de la galería Luisa Ulibarri. Alicia Villareal se apropió de la tapa de acceso al subterráneo de la galería y desde allí proyectó en el muro las siluetas de muebles y objetos utilizados en las escuelas, como lápices de cera, paletas y otros. Pablo Langlois expuso su obra bajo el título “El lugar equivocado”, que consistió en una serie de paisajes de sitios sin construir de la comuna de La Reina, los que, literalmente colgó del cielo del establecimiento. Otros de los artistas, Patricio Rueda, se adueñó de uno de los muros de la galería y realizó una “pintura instalación”, donde el muro asumía el papel de la tela y las obras de pequeño formato, la pintura, las que tienen la particularidad de estar dispuestas en forma de paleta. Rodrigo Vega exhibió dos telas pintadas en óleo y acrílico, las que en una suerte de collage, integraban fotos de calendario. Pintura realizada en telas sin bastidor, es lo que eligió la artista Natalia Babarovic, quien se basó en una serie de fotografías tomadas desde un auto en movimiento para la creación de sus paisajes. Por otra parte, Mario Soro se muestró a sí mismo en el oficio de profesor. Acompañado de un dispositivo audiovisual, unió dibujo y multimedia para dar cuenta de la memoria.