Proveniencia

La obra fue cedida en comodato por el artista en el contexto de la exposición colectiva Quadrivium, realizada en Galería Gabriela Mistral desde el 14 de octubre al 6 de noviembre de 1998. Ingresó al Estado en septiembre del 2012.

Sobre la obra

Si la prescindencia simbólica o alegórica es una condición del trabajo de Gonzalo Díaz, lo que ella provoca no es una suerte de indiferencia o de equivalencia de los motivos que pone en escena a favor de la eclosión impertérrita de la forma. Por obra de las múltiples relaciones que se entablan entre ellos y su repetición seriada, los motivos mismos son sometidos a discretos desplazamientos y a tensiones perturbadoras en el plano de sus referencias y funciones, que no solo inquietan por su presencia, sino también tornan inestable el arreglo formal que los dispone. Esas tensiones y esos desplazamientos obedecen a una lógica rigurosa. El artista se ejercita en unas maniobras de distanciamiento que son tan características de esta instalación como del resto de su obra. Tales maniobras consisten en el recurso consciente de códigos diversos, que regulan órdenes distintos de presentación visual y de significación. Y supongo que el clima irónico, que suele ser tan perceptible en las instalaciones de Díaz, no responde tanto a un propósito primario, sino más bien a un resultado de esas maniobras.

Pablo Oyarzún

Sobre el artista

Artista visual. Estudió en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile entre 1965 y 1969. Se licenció en 1975. Es actualmente profesor titular de la Facultad de Artes de esa universidad (impartiendo en ella docencia de pre y postgrado en artes visuales) y presidente del Consejo de Evaluación de esa misma casa de estudios. Ha realizado numerosas exposiciones individuales, entre las que se destacan “Historia sentimental de la pintura chilena” (1982), “¿Qué hacer?” (1983), “El kilómetro 104” (1985), “Banco-Marco de pruebas” (1987), “Lonquén” (1989), “La declinación de los planos” (1990), “El padre de la patria” (1994), “Unidos en la gloria y en la muerte” (1997), “Quadrivium (ad usum Delphini)” (1998), “Al calor del pensamiento” (1999), “Tratado del entendimiento humano” y “El festín de Baltasar” (2001), “Rúbrica” (2003) y “DATA” (2009). Ha participado en muestras colectivas y Bienales Internacionales, entre otras, las de Sydney, São Paulo, La Habana, Porto Alegre, Shanghai, Venecia, Documenta de Kassel, Valencia y Trienal de Chile. Ha obtenido importantes reconocimientos como el Gran Premio del 6º Concurso CNV (1980), el Premio Chile-Francia (1983), las becas de residencia del Gobierno Italiano (1981) y de Artist´s Agency (1993), las Becas Guggenheim (1986), Andes (1998) y Pollock- Krassner (2008), el Premio Altazor (2000), el Premio Nacional de Arte (2003) y el Premio Municipal de Arte (2006). Ha podido realizar varios de sus proyectos mayores de producción artística gracias al financiamiento obtenido mediante concursos FONDART, en los años 1992, 1993, 1994, 1998, 2000, 2003, 2005 y 2008