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Nada es Grave 14/07/2005 - 20/08/2005 Pablo Nuñez Gutiérrez En la exposición Nada es Grave el artista visual Pablo Nuñez Gutiérrez transformó arquitectónica y semánticamente el espacio de exhibición de la Galería Gabriela Mistral, en un espacio interior de un dormitorio provinciano de la ciudad de Rengo, a 120 kilómetros de Santiago.

La escena propuso puntos de contacto entre arquitectura, arte, sonido, mobiliario y reflexiona sobre la poética del espacio, tensando las determinaciones de lo exterior y lo interior, de lo público y lo privado, del desarrollo económico y del subdesarrollo.

El traslado de un dormitorio rural al espacio de exhibición (invadido, además, por un inquietante sonido que reproduce la fase final de la sirena de incendio de la Compañía del Cuerpo de Bomberos de la ciudad de Rengo), es una acción micropolítica que interpela a la periferia y la relación de ésta con el centro hegemónico.

El dormitorio cuadrado original explicitaba su incomodidad con el medio ambiente artístico de la galería transformándose en un polígono irregular con una plataforma en ascenso, para incidir desde la noción de lo desarticulado, lo cotidiano e insignificante sobre los valores establecidos por el poder. Esta obra debe ser entendida como algo transformador que resultaba subversivo a la mirada y a la experiencia. El sonido permanente establecía una relación temporal y de significado que potencia la incomodidad de la obra en la escena.

La particular intimidad de este proyecto resaltaba la evidente pérdida del imaginario rural en una sociedad en vías de desarrollo que opera bajo estrategias de cancelación de la tradición, la sobriedad y la herencia, para concretar su propio proyecto de innovación.

Este espacio alteraba la normativa de la construcción, la perspectiva tradicional y la conciencia del espacio, poniendo en abismo tres muros, el piso y el mobiliario de la habitación.

En la primera sala de la galería, el piso fue revestido con madera vieja y oscura. En el centro, una columna octogonal blanca de tabiquería falsa de exageradas dimensiones, que abarcaba gran parte de la sala y que era una transformación de la columna original de la galería. En uno de sus lados permanecían amarradas a su contorno (con piolas, tecles y candados de acero) y a una altura 172 cm. (medida que corresponde a la altura del artista), un par de zapatillas de jogging del artista en suspensión, lo que introducía la idea de gravedad de la sala 2.

En el ingreso de la sala 2 estaban instaladas las dos puertas originales del dormitorio que explicitaban la entrada a un espacio privado. En el interior, tres muros de tabiquería falsa blanca junto al muro de entrada de la sala constituían cuatro paredes de distintas longitudes y diversos ángulos en sus vértices. El resultado de esta intervención espacial fue un polígono irregular con una fuga exagerada en el vértice nororiente. De esta forma, la obra no respetaba la lógica de la construcción de espacios habitacionales, sino que daba cuenta de un espacio en evidente crisis. El piso de madera se elevaba desde la entrada del dormitorio hasta el vértice nororiente en 172 centímetros.

El mobiliario original (ropero, cómoda, escritorio, velador, tocador y cama de fierro) estaba instalado en abismo y agolpado en volúmenes simétricos a los lados de la entrada del dormitorio, siguiendo la lógica de la elevación del piso que provocó el deslizamientos de cada uno de ellos hasta ese lugar de tope. Sin embargo, la cama era el único objeto que se oponía al deslizamiento mediante piolas, tecles y candados de acero que la sujetaban al techo quedando en la parte alta del piso y suspendida a dos cm. El sonido estaba presente en todo momento. Descargar Catálogo