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Terreno Baldío 05/12/2002 - 31/12/2002 Andrés Durán El proyecto Terreno Baldío corresponde a la primera exposición individual del joven artista Andrés Durán y consiste básicamente en la instalación de una caja, una carpa y una proyección de video al interior de la galería, elementos que son caracterizados por el teórico Gonzalo Arqueros, en el texto del catálogo, como “tres motivos ejemplares”, correlato de tres cuestiones esenciales en el arte contemporáneo: circulación, presentación e inscripción, expuestas en la operación realizada por Durán en esta muestra.

Según el artista, su proyecto apela a la ocupación del espacio “de una manera superficial, en el sentido de superficie” a partir de una carpa que puede armarse y desarmarse en medio del paisaje “sin modificar ni alterar su entorno”.

“Mi interés es utilizar la imagen plana de un paisaje de ciudad, donde aparezca la fachada de una casa, y convertirla en un cuerpo volumétrico, que este cuerpo se pueda trasladar e instalar en cualquier lugar manteniendo la misma autonomía con el entorno que mantiene la lona publicitaria”.

Tal como lo indica Gonzalo Arqueros en el texto del catálogo, nos enfrentamos a un “ejercicio objetual e introspectivo” en el que la obra consite en el “distraído desplegarse de las cosas”, el despliegue de tres motivos – caja, carpa, proyección – “como tres signos articulados en una frase, cuidadosamente caligrafiada sobre la suave albura de los suelos y muros de la galería. Signos escritos a la manera del escolar que traza sus primeras letras apoyándose en las líneas paralelas que organizan la plana. A esa plana equivale ahora la arquitectura institucional de la sala, transfigurada en página por obra del ejercicio de composición y escritura que es la instalación.”

Así, en la sala 1, el espectador se encuentraba con una caja de madera, dividida en diferentes compartimentos en su interior, destinados a alojar cada una de las piezas que permitieron armar la carpa, incluyendo las instrucciones para ello.

“Como si se tratase de un enigma, el recorrido comienza con una caja abierta y vacía o a medio vaciar. Tal caja es el contenedor de los elementos que conforman la exposición. En ella se guardan las imágenes y las piezas del artificio y las herramientas para su correcto uso y ensamblaje. Su estirpe es la misma del estuche para guardar el instrumental científico, de la caja de óleos y del cajón de los juguetes. Pero también lo es de la del cofre y el armario, y en general de todos aquellos objetos solidarios del confinamiento, la reserva y la intimidad”, señala Arqueros.

En la sala 2, la carpa, cuyo cuerpo sigue la forma de un modelo en desuso en el diseño de artículos de camping y que corresponde a una gigantografía en pvc que contiene la imagen de la fachada de una casa humilde de la ciudad, producía una distorsión entre la imagen y su respectiva adecuación a la estructura que la conforma. Esta carpa aparecía asociada a la proyección de un video sobre el muro, registrado desde un automóvil en movimiento, que sigue el desplazamiento de una cámara sobre fachadas de casas de distintas zonas de la ciudad.

Para Gonzalo Arqueros, “si la caja es una metáfora de la casa, la carpa es propiamente una casa. Una casa portátil. Una casa que, a diferencia del domicilio permanente, se debe armar y desarmar cada vez. Casi no tiene interior. Una carpa es una casa perdida y desalojada de sí misma. Una casa atenuada. Sus paredes tienen la misma densidad y espesor del aire, la misma transparencia de la noche. La carpa es un domicilio eventual cuya función es proteger apenas lo suficiente de la intemperie. No tiene arraigo y su condición es la exterioridad”.

Siguiendo el texto de Gonzalo Arqueros, se puede afirmar que Terreno Baldío hace una referencia a la “pura exterioridad del arte en su delirio de circulación”, y así, el autor se pregunta cuál es entonces, aquí, la tierra baldía: el arte? la galería? la visualidad? la historia?: “Si bien se llama Terreno Baldío al espacio del arte leído territorialmente, es decir, políticamente, lo que me interesa es, ante todo, referir este nombre a la operación o a la tarea de visualizar y de indicar el arte como un espacio devastado. (...) La obra Terreno Baldío practica así una poética implacable, una poética invertida de la hospitalidad y el desalojo. No opera necesariamente al modo de la toma o de la ocupación que, sea legítima o arbitraria, siempre es positiva. Es propiamente un ejercicio de devastación visual. (...) Habría que preguntarse finalmente (...) si lo ilimitado del arte se ha invertido en lo ilimitado de la circulación. Si la obra se pliega sobre la interioridad de la producción o se inscribe en la pura exterioridad de lo que circula. Y si en ese avatar algo de la obra asoma fugazmente como un disimulado guiño que ésta se hiciera a sí misma”.

La exposición Terreno baldío formó parte del proyecto ExtremoCentro 7 espacios de arte contemporáneo, desarrollado en conjunto por Galería Gabriela Mistral, Galería Balmaceda 1215, Galería Metropolitana, Museo de Arte Contemporáneo, Centro de Artes Visuales de Santiago, Muro Sur Artes Visuales y Galería BECH, entre los meses de diciembre 2002 y enero 2003. Descargar Catálogo