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enero, 7:25 04/11/2004 - 18/12/2004 Mónica Bengoa "enero, 7:25" giró entorno al espacio privado y la presencia de objetos cotidianos familiares de los hijos de la artista. Constó de una instalación mural de 2.600 servilletas de papel coloreadas a mano, que cubría el muro mayor de la sala 2 de la galería (3,64 x 14 m.). Instalada en semi-penumbra, destacaba el detalle y orden de la repartición de las servilletas. La imagen de procedencia fotográfica muestraba una vista a ras de suelo de una pieza de niño, centrándose fundamentalmente en la cama, incluyendo algunos juguetes que normalmente yacen -desordenados, escondidos, perdidos- bajo ésta. Es decir, la toma frontal deja ver principalmente lo que ocurre bajo la cama y a nivel suelo.

Las grandes dimensiones de este mural contrastaban radicalmente con la serie de pequeños bordados que estaban dispuestos en la sala 1. El tamaño de cada uno de ellos tenían directa relación con los objetos-juguetes fotografiados, ya que son reproducidos a escala natural. Por otro lado, el pequeño formato tiene relación con el tamaño standard de fotografías de laboratorio para usuarios amateur. Los puntos de los bordados hacen referencia a los puntos de una imagen pixel y ese mismo mecanismo se repite en el mural de servilletas.

Durante los últimos doce años, la producción artística de Bengoa ha establecido un procedimiento de trabajo en torno al problema de la expansión material del espacio privado. En 1999 inició una exploración sobre la puesta en escena de la vida cotidiana familiar, registrando regularmente acciones y soportes domésticos reglamentados, que intervienen en la producción de la vida cotidiana. Entre estas acciones habría que reconocer aquellas que inciden en las condiciones de dormir, de comer, de cocinar, de vestirse, de lavarse los dientes, etc., teniendo frecuentemente como objetos del mencionado registro a niños en edad escolar (sus hijos). De acuerdo a esto, realizó clasificaciones de actividades; innumerables registros que buscaban distinguir las sutiles diferencias que tenían lugar en la realización de la toma fotográfica, dando cuenta del espacio y tiempo específico de cada una.

Esta experiencia le permitió extender estas preocupaciones hacia otros soportes, que, sin abandonar la referencia a la determinación de la imagen, asumían su reproductibilidad mediante materialidades que abrieron nuevas variables en la investigación que había iniciado. Así, durante los últimos cuatro años, radicalizó su práctica asumiendo decisiones significativas en cuanto a las modalidades y materialidades de transferencia de imágenes fotográficas. Es así como estableció puentes de intercambio material con otros medios y soportes, invirtiendo estrategias formales provenientes del dibujo y la pintura, e incluyendo el uso de objetos.

Estos objetos, acumulados, redistribuidos, seriados, haciendo masa, le permitieron poner en pie un dispositivo de traslado que se reveló de gran eficacia en la producción de grandes murales, realizados mediante objetos de uso cotidianos, tales como flores naturales o servilletas de papel, donde el resultado final mantiene la reproductibilidad de la estructura fotográfica de origen, e incorporando a su vez una visualidad donde se combinan problemas concernientes al dibujo y la pintura.

Sala 1: Pequeños bordados, que registran algunos de los juguetes del mural, reproducidos a escala natural.

Sala 2: Mural de servilletas de papel de 3,64 x 14 m., que reproduce una imagen de procedencia fotográfica de una vista a ras de suelo de una pieza de niño. Descargar Catálogo