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La Desmemoria de la Ceniza 13/10/1999 - 09/11/1999 Nury González A través del tejido, la trama y el bordado, concepto que ha desarrollado durante los últimos cinco años, Nury González nos traslada al espacio doméstico, que muestra la vinculación con su pasado inmediato y la desazón por una orfandad vinculada a la falta de historia.

“No es la casa, es mi alma que arde por los cuatro costados”. Este texto escrito con punto cruz y bordado en la pared, a través de hoyos por donde pasa el hilo, se podía leer en la primera sala de la Galería Gabriela Mistral, entonces del Ministerio de Educación, donde Nury González expuso su último trabajo titulado “Historia de Cenizas”.

La muestra –que se inauguró el miércoles 13 de octubre en este centro de arte contemporáneo- presentó en el espacio contiguo, 117 fardos de huaipe dispuestos en el suelo como un tablero de damas, cada uno con un vidrio, cada vidrio con un texto que clasifica los paños de la casa y de las ropas de la mujer. De esta forma, Nury González vuelve sobre los tres sustratos biográficos que atraviesan sucesiva o alternativamente su obra durante los últimos cinco años: las labores domésticas, en especial el tejido y el bordado; las investigaciones sobre pintura rupestre y petroglifos y la cuestión de la pertenencia o no pertenencia a una determinada historia asociada a la de su familia materna de reciente inmigración.

Con esta exposición, la artista marcó el término de una serie de trabajos que tienen que ver con idas y venidas por lo doméstico, lo ancestral, las texturas y la materialidad de los soportes, el bordado, la depuración, las latas de repostería rellenas con cera de abejas y los jeroglíficos pintados, en torno a recuperar historias de origen, como se vio en sus exposiciones individuales anteriores: “De Pies y Manos”, 1993 y “Tránsitos Cocidos”, 1996, ambas realizadas en la Galería Gabriela Mistral.

“El tejido es una actividad de ligazón, de relación, porque entrecruza una trama y una cadena; metaforiza toda relación intensa entre dos individuos, entre dos imágenes, entre dos palabras, entre dos recuerdos, entre dos obras”, indicó Nury González.

CUERPO, CASA, ALMA, CENIZA

En cada una de las cuatro esquinas de la sala, la artista colocó un marco con forma de casa, sobre ellas, bordó un texto relacionado con el cuerpo, escrito por el filósofo chileno Patricio Marchant. El campo visible de estas casas es ceniza. Ceniza que aparece continuamente como metáfora de su vida y de la historia reciente de Chile. “Todo el trabajo que he hecho al respecto no es otra cosa que tratar de armarme un imaginario que tiene que ver con que, como hija de inmigrante, una no tiene historia, ya que parte de tu biografía no tiene nada que ver con tu vida. La ceniza se relaciona con esto: con el olvido, con la desmemoria, ya que no sólo en mi vida, sino que también en Chile todo se hace ceniza, nadie quiere recordar, nadie quiere hacer historia”, declaró González.

En un acontecimiento traumático ocurrido en 1992, un incendio devoró la casa de comienzos de siglo donde pasó todos los veranos e inviernos de su infancia y adolecencia. “En esta casa, donde estuve bajo la tutela de mi abuela, unos tres meses al año, durante 18 años, obtuve una especie de postgrado en labores domésticas e historia de la Guerra Civil española. Esa casa fue el “deposito”, el “locus” de un trabajo que titulé “Historias de Hilo”, en cuya construcción se funden las similitudes que descubrí entre los esquemas de urdimbre textil prehispánica y los sistemas de bordado tradicional europeo, recogidos de mi abuela inmigrante. Para ello recurrí a un diccionario de labores del siglo XVIII; a “Historia del Nuevo Mundo”, del cura Cobo (siglo XVII) y a cronistas de la “Historia de Chile”, agregó.

EL ESPACIO COMO SOPORTE

Al igual que en sus dos muestras individuales anteriores, Nury González escogió nuevamente el espacio de la Galería Gabriela Mistral para su última exposición, “Historia de Cenizas”, con la que culmina un ciclo relacionado con el bordado, la textura y el cosido.

“Como en el mito del eterno retorno de Eliade, Nury González vuelve al origen, al embrión de una obra autobiográfica pero también alusiva a memorias y desmemorias de nuestro pasado prehispánico y de sus ancestros inmigrantes. El fardo de huaipe es la matriz y origen; la costura, un lenguaje y la casa simbólica sobre cenizas y un bordado metálico que hiere o sutura el muro del edificio fiscal, ratifican que la autora ha tramado su trabajo visual en el espacio Galería Gabriela Mistral desde 1993 a 1999. Los muros y suelos de este espacio han sido bastidor y soporte decisivo en un lenguaje de obra cuyo continuum se asimila a la arquitectura y al proyecto fundacional de la galería”, señaló Luisa Ulibarri, en ese entonces directora de este espacio.

Con “De pies y manos”, en 1993, expuso una profunda y pequeña juntura de jeroglíficos, una miniaturizada cantidad de pies y manos, parches flotando en el mar sobre una veladura de aceite, dispersos a la deriva en el fondo de un lienzo, en el espacio de la galería, que se ofreció como el soporte adecuado para estos elementos seriados.

Ese mismo soporte básico fue determinante en la exhibición de “Tránsitos Cosidos”, segunda presentación individual de Nury González en la Galería Gabriela Mistral. El crítico Justo Pastor Mellado señaló acerca de esta última que “los desplazamientos del soporte y la aparición de las costuras como efecto gráfico ya están presentes y concurren de manera decisiva en el diseño y montaje de cada pieza”. La disposición de los trípticos, dípticos y serie de bandejas de esa pintura-instalación; la unión de cada uno de sus componentes a través del zurcido, bordado y costura a mano, desbordaron los formatos tradicionales, insertándose en el muro e instalándose en la tridimensionalidad ofrecida por el espacio de la galería. “De hecho-ha dicho la expositora- las salas de esta galería son arquitectónicamente precisas y espacialmente son las mejores logradas desde Santiago”.

ECONOMÍA DE GUERRA

Para el filósofo Pablo Oyarzún, el trabajo que presentó Nury González en “Historia de Cenizas” impresiona por su coherencia, su inteligencia, rigor y continuidad. “La economía es su régimen esencial, en varios sentidos. Para empezar –dice-salta a la vista el recurso a un conjunto más o menos frugal de elementos: lanzaderas, bandejas, paneles, telas, bastidores, cera, bolsas plásticas, cuadros, cenizas, tierras, piedras, espinas, plomos de pesca, placas de jabón. Un inventario no mucho mayor, que debiera incorporar las técnicas (de corte y confección, de cocina y repostería, de industria casera, de serigrafía), daría cuenta precisa del repertorio fundamental con que, en cada propuesta, maniobra medidamente la artista”.
Agrega el crítico que “la impresión de economía no la da necesariamente la cantidad escueta de cosas, ni siquiera su precariedad eventual o su condición de residuos, sino el manejo y la disposición de las mismas: es precisamente esta operación austera la que nos pone en evidencia la escasez de los medios”.

“Historia de Cenizas” es, a juicio de Oyarzún, “una obra tridimensional, de la manera más estricta. Las tres dimensiones están rubricadas por las palabras que festonean la exhibición: casa, alma, cuerpo. Crepitan todas ellas en una callada conflagación, que viene de lejos y no cesa”.

CUESTIONAMIENTO DEL GRABADO

Egresada del Instituto de Arte Contemporáneo, donde estudió Artes Visuales entre 1978 y 1980, prosiguió su formación en la Universidad de Chile, con una licenciatura en Artes, mención Grabado, asistiendo paralelamente a talleres y seminarios en los que participaban artistas y teóricos de la llamada “Escena de Avanzada”, movimiento cuestionador que irrumpió en esos años.

A partir de 1983 centró su trabajo en un cuestionamiento de la técnica del grabado tradicional y de los soportes y procedimientos clásicos del oficio. Ese mismo año expone por primera vez, junto a otros artistas, en “Provincia Señalada”, muestra que marcó un quiebre y cuestionó la estética dominante en el país en ese momento.

Sus creaciones han sido exhibidas en Galería Sur: “Seis+”, en 1985 y Galería Bucci: “526 Huérfanos". En el exterior, llevó sus obras al Festival de Adelaide, en Australia (1986) y a la muestra “Women, Art & Peryphery”, en Vancouver, Canadá (1987). También se ha presentado en la I Bienal sobre Papel, Buenos Aires; “Incontri Nuovi”, en Roma; II Bienal Internacional de Pintura, Cuenca Ecuador; IV Bienal de la Habana; “Cirugía Plástica”, organizada por NGBK de Berlín.

Nury González obtuvo financiamiento de FONDART en los años 1992, 1993 y 1994 y se ha hecho merecedora de diversos reconocimientos; Mención de Honor en la primera Bienal Premio Gunther, Museo Nacional de Bellas Artes y XI Bienal de Valparaíso. Sus trabajos más recientes han sido su participación en “Proyect and Perspective”: recent art from Chile”, en el San Antonio Museum of Art, Texas, con su obra “Nudos Nacionales”; I Bienal de Artes Visuales del MERCOSUR y “Campos de Hielo: 10 años de arte joven Chile”, en el Museo Nacional de Bellas Artes. En la Galería Gabriela Mistral participó en dos colectivas: “Sobre Árboles y Madres”, en torno a la figura de Gabriela Mistral, 1995 y “Zona Fantasma”. Descargar Catálogo