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La Muerte de Narciso 25/03/1997 - 18/04/1997 Enrique Matthey UNA TRILOGÍA VISUAL EN LA GALERÍA GABRIELA MISTRAL

Un trabajo que conjugó una serie de imágenes de procedencia cultural que privilegian la pintura por sobre todos los otros lenguajes, que son absolutamente distintas entre sí y que están estructuradas a partir de la obra literaria del escritor cubano José Lezama Lima, exhibió el artista nacional Enrique Matthey en la Galería Gabriela Mistral (Alameda 1381).

La muestra titulada “La Muerte de Narciso” contempló doce pinturas sobre tela al óleo, seis letreros luminosos electrónicos programables y una franja con textos adhesivos en negro. Matthey realizó una narración visual de hechos muy provocadores, transgresores y estimulantes, que es una de las características de este destacado artista nacional.

Esta fue la primera exposición individual de Matthey desde 1989 en que expuso en la galería Ojo de Buey, fecha en que decidió replantearse el problema de su trabajo. Luego de año y medio de reflexión y de lectura, volvió a retomar la pintura a partir de 1991 en una investigación cuyo resultado expuso en Galería Gabriela Mistral. Hasta esa fecha realizó cuatro exposiciones individuales y más de 40 colectivas. Actualmente es profesor de la Facultad de Arte de la Universidad de Chile y de la Universidad Arcis.

En su trabajo las imágenes se vinculan con erotismo oriental y la cultura popular como también con la clásica. Según Matthey, en ellas se articula una figuración de tópicos diversos y se hilvanan fragmentos que son antípodas en lo que a especificidad, sentido, procedencia y factura se refiere, pero que constituyen las pruebas de un imaginario colectivo.

En el libro “20 Artistas Visuales Chilenos” de Milan Ivelic y Luisa Ulibarri, la autora y entonces directora de la Galería Gabriela Mistral describió muy bien el trabajo de este pintor nacional. Señaló que “son verdaderas escenografías esas pinturas, las más de las veces en espacios íntimos… Pero son también verdaderos retablos renacentistas, pinturas de volúmenes y colores planos, perfectas en el trazado del dibujo y la línea”. Agregó que es un artista que viene investigando la pintura desde hace casi dos décadas y que por tanto sabe muy bien lo que quiere, de donde viene y hacia dónde va con estas imágenes que citan al pasado para ilustrar con impetuosidad el presente.

En esta ocasión el artista incluyó en la muestra letreros luminosos y programó el desplazamiento de palabras extraídas de la obra “La Muerte de Narciso” de Lezama Lima, que pasaban de derecha a izquierda simultáneamente en dos conjuntos de tres pantallas cada uno, instaladas unas sobre otras. Luego estaban los textos adhesivos, donde hay doce mensajes que se relacionaban con cada una de las telas.

Esta trilogía estructuraba una escena en la que se articulaban e interactuaban tres sistemas de producción diversa, incluso antinómica: uno de su origen manual, otro de corte gráfico y un tercero mecánico tecnológico que introducía el concepto de tiempo.

Para el artista el uso del espacio de la Galería Gabriela Mistral, aprovechando sus cualidades de limpieza y neutralidad como centro compilador y como lugar de encuentro, fue otro de los propósitos del montaje de esta muestra. Agregó que no había querido exponer hasta no encontrar el espacio adecuado para su puesta en escena.

“La cita como recurso, la cultura como insumo y las referencias e íconos literarios populares (Lezama Lima, Marguerite Duras) y pensadores como Foucault, Barthes, Lacan, Benjamín o Derrida hacen de esta muestra un profundo trabajo de indagación. También la interacción de sistemas de producción diferentes (manual, gráfico y mecánico) dotan a la propuesta de Matther de un sentido exploratorio y riguroso donde sin duda la pintura como lenguaje es lo fundamental”, señaló Ulibarri.

“La inquietud que corroe a estos cuadros, dice el especialista Pablo Oyarzún es, paradójicamente, la misma que los anima. Buscan con denuedo – pero con denuedo su propia abolición. Se prometen – sin mucha fe, que la muerte sería el postigo hacia otra cosa”.

“La de Matthey, agrega, es pintura que se va de lengua, que indiscerniblemente quiere amalgamar retórica y erótica, erótica e hierática. La cópula de la palabra obscenidad es la batiente entre lo consagrado y lo banal, entre lo sagrado y lo profano. Jamás sabremos cual es cual, o si en verdad se trata de otra cosa”. Descargar Catálogo