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Imágenes 27/05/1997 - 24/06/1997 Julia Toro LAS “IMÁGENES” DE JORGE TEILLIER

Al poeta Jorge Teillier la vida se le concentraba en unos ojos melancólicos que miraban al infinito y una boca fértil que sólo abría para decir poemas eternos. Durante las últimas décadas, la fotógrafa Julia Toro se dedicó a capturar con su cámara la geografía que acompañaba esas palabras de poeta: Un mesón repleto de amigos, un buen vino y el humo de un par de cigarrillos, una chaqueta gris, una casa de campo y unas manos tibias que no morirán jamás, porque quedaron atrapados en la retina de cientos de imágenes que se lanzan a nuestro encuentro.

Para homenajear y reafirmar la trascendencia del literato más grande los últimos tiempos chilenos, la Galería Gabriela Mistral, entonces del Departamento del Programas Culturales, División de Cultura del Mineduc, abró sus muros para que la destacada fotógrafa Julia Toro realizara una exposición – instalación que trató sobre la vida del poeta Jorge Teillier, a un año de su ausencia y que parecía burlar uno de sus versos“…la muerte nos dice que no existe/para que creamos en ella y llamemos”.

A diferencia de otros montajes de la Galería, “Imágenes” fue una muestra realizada casi “a pedido” y trabajada muy conjuntamente por la artista y la entonces directora de la Galería Gabriela Mistral, Luisa Ulibarri, al conmemorarse un año de la partida del poeta.

“Cuando Julia apareció con un puñado de fotos de Jorge Tellier en blanco y negro y un proyecto que incluiría grandes serigrafías e intervenciones en el espacio, concluimos en que era necesario recrear la atmósfera del bar “La Unión Chica”; de generar interiores íntimos, nostálgicos, casi tangibles evanescentes como la obra de Teillier. Los formatos grandes eran interesantes pero muy invasores. Por eso, apelamos también a intervenciones de textos originales manuscritos, generando una visualidad que no es ilustración poética, sino pictórica del arte en su más justa acepción”, enfatizó Luisa Ulibarri.

Un puñado de cerezas…
La idea de Julia Toro fue revivir el espíritu y las palabras del poeta a través de fotografías que traían a la mente palabras, versos e imágenes de Jorge Teillier “…estas palabras quieren ser/un puñado de cerezas/ un susurro – ¿para quién? - / entre una y otra oscuridad.

“Son fotos tomadas al azar, que representan imágenes y recuerdos fugaces que cuentan una historia y describen ambientes. Son imágenes que yo pongo como frases o palabras y a las que el espectador les pone sus propias palabras”, explicó la fotógrafa.

En la sala pequeña de la galería, la artista colocó imágenes de gran formato, unidas en una huincha de fotografías de un metro y medio de alto, con las cuales quiso dar la sensación de estar dentro del restorán “La Unión Chica”, donde solía reunirse Jorge Teillier con otros poetas de su época.

Todas las tomas que instaló en esta primera sala tenían alrededor de 20 años de antigüedad y eran, tal como aprecia Willy Thayer, “fotos a ras de conversación, similar a las antiguas grabaciones discográficas donde el humo, la penumbra, el habla desprevenida y la felicidad sin amparo tejen, en una lateralidad envolvente, el aura de la escena en vivo. Fotos incautas como el alcohol, fuera de pose”.

Una de las murallas de la sala grande de la galería estaba empapelada con gigantografías de manuscritos de Jorge Teillier, que fueron el preámbulo con el que la artista invita al público a mirar las otras imágenes.

La fotógrafa, que había ganado con otros proyectos el FONDART (1992 Y 1994), que ha realizado numerosas exposiciones en Chile y el extranjero y que poco antes de la muestra fue incorporada al Museo Virtual Latinoamericano de la Fotografía en Internet, colocó, además, en las otras paredes de la sala grande de la galería, fotografías blanco y negro y serigrafías en color de la última década de este personaje, a quien dice admirar profundamente.

“Teillier es un hombre brillante, cultísimo, extraordinario y modesto. Da gusto observar en sus manuscritos la hermosa letra que tenía y la elegancia con que distribuía los versos en la hoja. Sus poemas son verdaderas joyas”.

Del mismo modo, e inspirado en la instalación que Julia Toro hizo en la Galería Gabriela Mistral, Federico Galende señaló que la singularidad del poeta consistió en fragilizar las significaciones a fin de poner un infinito en el corazón de lo finito. “(El poeta)… ha testimoniado su presencia con una lengua tendida por encima de la naturaleza que seguirá hundida en su infinita tristeza, que enmudecerá en esta tristeza porque en ella vive la más profunda inclinación al silencio”.

Willy Thayer añadió que “el poeta, como la naturaleza, comienza a hablar cuando el lenguaje, con toda su red de prerrogativas y legislaciones, se ha retirado. Y es esa trascendencia del poeta la que Julia Toro quiso inmortalizar con su instalación fotográfica, la que de algún modo estuvo llena de poesía como las mismas palabras de Jorge Teillier. Descargar Catálogo